B.H. El misterio de la luz
El Rebe anterior de la dinastia de Jabad, Lubavitch, Rabi Yosef Yitzhack Schneersohn, decia: “Hay que escuchar el mensaje de las luces de Januca”.
Todos estamos familiarizados con la historia, un pequeno grupo de judios que se enfrentaron a todo un imperio para no ser privados de su conexion con D-os.
El concepto central de Januca es “Mesirus Nefesh” (la capacidad del judio de dar la vida por su fe), el poder de actuar mas alla de nuestra percepcion, de perseguir una verdad absoluta.
Verdad implica que es algo eterno, que atraviesa todas y cada una de las dimensiones de nuestro ser. Desde nuestra perspectiva fisica de la realidad, hasta los misteriosos laberintos de nuestro elemento intelectual y emocional, y finalmente, hasta las mas profundas cualidades y pasiones inherentes al pedazo de infinito que llevamos dentro.
Nuestra vida entera buscamos comprender de alguna manera los episodios que nos acontecen. Aquello que no logramos asimilar lo vemos como un momento oscuro en nuestro viaje por el mundo, mientras que lo que se adapta a nuestra percepcion lo vislumbramos como un instante de luz.
Recuerdas a aquel monstruo enmascarado con un objeto punzante, listo para penetrarte el brazo. Si, suena espantoso, pero si no fuera porque tus padres te llevaron al medico, quizas no estarias leyendo este articulo. Por lo menos no desde la comoda posicion en que te encuentras.
Esta tendencia a definir el bien y el mal de acuerdo a nuestra percepcion, esta enraizada en un problema inherente a la sociedad y epoca en la que nos encontramos. Por dificil que sea admitirlo, la necesidad de entender y justificar todo lo que sucede, radica en el hecho de que muchos de nosotros no poseemos en nuestras vidas nada que tenga un valor intrinseco y absoluto. Cada cosa obtiene valor solo porque puede ser justificada con algo mas, y aquello que no puede ser justificado es desvalorizado a nuestros ojos y se torna en algo negativo.
En ultima instancia, el hecho de que todo deba tener una razon de ser y un motivo, implica que la mayor parte de nuestras acciones y objetivos son respuestas a circunstancias y factores externos. Un claro ejemplo de esto, nadie considera hacer ejercicio un objetivo en si mismo, la gente se ejercita para estar saludable o porque les gusta, pero aun asi, nadie hace ejercicio porque sea algo intrinsecamente valioso. La mejor prueba esta en que hay condiciones bajo las que la persona se abtendria de hacerlo, algunos si llueve, otros si hace frio, pero definitivamente cuando algo depende de otra cosa, no puede ser incondicional.
Aunque obviamente el judaismo exige que todos nuestros recursos sean utilizados para sevir a D-os, y que nuestras acciones sean enfocadas a El, esto no es un factor externo, D-os no lo permita, pues cuando nos conducimos de esta forma estamos revelando la chispa divina que anima cada cosa, y por ello, no es que estamos haciendo algo por un impulso externo, sino mas bien nos estamos identificando con la esencia de la cosa misma.
Vivir desde adentro
Si cada paso que damos requiere un impulso externo, si el catalizador de nuestras vidas consiste en la necesidad de reaccionar a estimulos naturales en lugar de en una inspiracion esencial desde nuestro ser interior, estamos destinados a vivir aprisionados. Quizas a esto se referia cierto filosofo cuando expreso: “la muerte esta tan segura de alcanzarte que te deja toda una vida de ventaja”.
Preguntate con honestidad, estoy viviendo desde afuera o desde adentro?
Como te decia, la mayoria de nosotros comenzamos a vivir desde afuera. Los cientificos describen nuestra compleja estructura humana como el resultado de factores externos. Como un hominido que sintiendo la necesidad de alcanzar un fruto muy elevado, evoluciono en un ser erguido. Si, tristemente se nos ha esclavizado, se nos ha hecho presos de las circunstancias, se nos ha extinguido la llama de la verdad y se nos ha privado de la magia y belleza que entrana el regalo de vivir.
El ultimo Rebe de lubavitch, Rabi Menajem Mendel Schneersohn, escribe en su libro titulado “Hayom yom”: Hay dos clases de leyes, leyes creadas por la vida y leyes que crean vida. Las leyes del hombre son creadas por la vida, las leyes de la Tora crean vida. En otras palabras, las leyes del mundo son enteramente circunstanciales, pero las leyes de la Tora son esenciales.
Si tuvieramos que definir lo que es ser judio, una respuesta acertada seria, un judio es aquel que lleva la iniciativa en su vida. Mientras la gente comun se limita a reaccionar, el judio vive en un mundo magico, desafiando constantemente los parametros del orden natural en pos de lo eterno e inmortal. Mientras los demas viven desde afuera el judio puede vivir desde adentro.
Las luces de Januca
En esto radica el misterio de Januca. La luz, como la hemos definido a traves de la historia, es simplemente un medio, pero nunca un fin en si mismo.
Cuando entras en un cuarto oscuro y extiendes tu mano para alcanzar el interruptor, nada nuevo ha aparecido en la habitacion. Todo estaba alli, lo unico que hiciste fue revelarlo.
Pero la perspectiva divina como esta se expresa en la sagrada Tora, no ve a la luz como un medio, sino como el proposito maximo y esencial de todo lo que existe. D-os creo la luz mucho antes de que existiera la necesidad de iluminar, una luz tan hermosa que fue ocultada para los justos en el mundo por venir.
Una luz que es buena, no porque puede desvanecer a la oscuridad, sino porque posee un valor intrinseco y esencial. La luz de una verdad tan profunda que no puede ser identificada o catalogada, que desafia toda interpretacion, una luz que brilla en el vacio y arde en el silencio.
Y esta es la luz de Januca, una luz que solo esta alli para ser observada, una luz que como la ley judia establece, no puede ser usada para iluminar. Una luz que solo podemos alcanzar cuando atravesamos hasta el nucleo de nuestro ser y hallamos que somos uno con nuestro creador.
Y cuando nos despojamos de toda logica, cuando dejamos de buscar, cuando simplemente luchamos contra la adversidad, no porque comprendemos o sentimos la inminente prescencia de nuestro padre cosmico, sino simplemente porque hemos avivado el fuego eterno que yace sumergido en el fondo de nuestro ser. Entonces D-os nos otorga el infinito.
Este 25 de Kislev, cuando enciendas las velas, acercate en silencio y escucha el misterioso secreto que te transmiten. Si realmente lo deseas, quizas encuentres la llave para liberarte y a toda la humanidad, del exilio tan desesperante en el que estamos inmersos.
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